La Promoción de la salud y su importancia en la salud determinada socialmente

La Promoción de la salud y su importancia en la salud determinada socialmente

LA PROMOCIÓN DE LA SALUD Y SU IMPORTANCIA EN LA SALUD DETERMINADA SOCIALMENTE

Introducción

Predomina un pensamiento sobre la salud y enfermedad donde se toma en cuenta su presentación en el individuo y se olvida o no se conoce que en realidad este aspecto gira alrededor de la sociedad donde nos desenvolvemos.

En este artículo se intenta la concienciación sobre como la salud es determinada socialmente, además se motiva a que la sociedad tome control de su salud  y empiece a prevenir y promover las diversas formas de mantenerse saludable.


Dentro del contenido, se explican las definiciones de salud, enfermedad y los determinantes sociales. Se aborda como debería ser el manejo de la salud y la enfermedad desde una manera preventiva y de promoción de la salud.

Definiciones de salud

Antes de hablar de salud determinada o condicionada socialmente, se necesita conocer ¿Qué es salud?

Existen definiciones ampliamente conocidas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) “Salud es el completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de enfermedad” (Organización Mundial de la Salud, 1948). Dentro de esta definición resaltan ciertas palabras: bienestar físico, mental y social y se supera la definición negativa de enfermedad. Pese a esto, esta definición ha sido muy criticada, y nunca se ha adaptado a las necesidades de una población cada día más envejecida y donde han cambiado los patrones de enfermedad. Una de las palabras más polémicas es “completo” en referencia a bienestar, en cierto aspecto a que es algo no operativo ni medible y también supone que la mayoría de las personas estarían con mala salud, pues se estaría considerando como enfermas a las personas con enfermedades crónicas, a pesar de que las mismas tienden a superar los desafíos físicos, emocionales y sociales de la vida, ser resiliencia con su enfermedad.

Otra definición sería de acuerdo a la declaración de Alma Ata 1978: “La salud, estado de completo bienestar, físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades, es un derecho humano fundamental, y el logro del grado más alto posible de salud, es un objetivo social sumamente importante en todo el mundo, cuya realización exige la intervención de muchos otros sectores sociales y económicos, además del de la salud” (Organización Mundial de la Salud/ Organización Panamericana de la Salud / UNICEF, 1978). Aquí es de gran importancia considerar a la salud como “derecho humano fundamental”. Según esta definición no debería haber distinción de poder, ni discriminación de raza, religión o política. Para lograr esto se supone que el Estado y las personas juegan un papel importante.

Concepto de determinantes de la salud

Los determinantes sociales de la salud se entienden como las condiciones sociales en que las personas viven y trabajan, que impactan sobre la salud. Pero no quiere decir que los determinantes sociales sean determinantes sociales de inequidades en salud (Graham, 2004).

En 1974, se comienza a hablar de los grandes determinantes de la salud de los individuos y de las poblaciones, cuando Marc Lalonde describe el concepto de campo de salud, herramienta analítica de la biología humana, medio ambiente y estilos de vida. Todo esto es importante para la salud como para el sistema de atención de la misma. Este informe sentó un sentido más amplio para la salud pública y hace énfasis en la importancia de la promoción de la salud (Lalonde, 1974).

El concepto de campo de la salud se puede dividir en cuatro elementos amplios:

La contribución de estos determinantes a la reducción de la mortalidad y como se distribuyen en los gastos de salud lo observamos en la siguiente tabla (Dever, 1975)

El papel que juega los estilos de vida en la reducción o prevención de la enfermedad determina o condiciona en gran manera la salud de la población. De ahí nace el énfasis en promoción y prevención que se requiere para mejorar el estado de salud de la población. Comúnmente se observa que se le presta mucha atención al sistema sanitario (dándole un enfoque curativo, atendiendo a la enfermedad) este reduce la mortalidad de las personas en un 11%. Es un llamado de atención para centrarnos en lo que realmente deberíamos hacer. El estilo de vida contribuye en un 43% a la mortalidad (lo que sería mejor enfocar la atención para la promoción y la prevención, es decir atender la salud). Hoy nuestro sistema de salud se centra en intervenciones dirigidas a los riesgos individuales de enfermar, toma poca importancia a la sociedad. Es aquí donde surge un punto importante: ¿La salud es una responsabilidad social o es una responsabilidad individual?

Es importante reconocer que más allá de las decisiones que tome una persona, es importante lo que gira a su alrededor.  Si una persona se enferma no es simplemente culpa de ella, la sociedad, a través de determinantes o condicionantes, juega un papel importante. Un ejemplo hipotético: Luisa, femenina de 27 años, con bajo ingreso económico, proviene de una familia de 6 hermanos, cuyo padre se suicida cuando ella tenía 10 años y la madre (hipertensa) se dedicaba a la prostitución para solventar las necesidades del hogar. Vivió entre el abuso y maltrato por parte de su padrastro alcohólico. Al cumplir los 14 años decide abandonar su casa, sus estudios y ayudar a una señora a la venta ambulatoria de “frituras”. Al poco tiempo se une a un joven 10 años mayor que ella y sale embarazada. No acude a los controles de salud rutinarios, a pesar de que el gobierno los ofrece gratuitos (ir a uno representaba perder un día de trabajo y por ende dinero). Luego de nacer el hijo es abandonada por su pareja. Se dedica a la limpieza de hogares de familias pudientes, trabajo que consiguió gracias a un cliente.

Hace poco es diagnosticada de hipertensión arterial[1] y dislipidemia[2], el sistema actual de salud, donde domina lo curativo, la etiqueta de acuerdo normas ya dictadas, y el médico le echa la culpa, simple y sencillamente por el estilo de vida que ha llevado, a la alimentación no sana[1] (basada en carbohidratos, pocos vegetales, casi no ingiere agua y no le alcanza ni para comprar una adecuada proteína diaria), y porque no realiza actividad física. En este caso vale destacar, desde el punto de vista social, que no podemos basarnos en el individuo, que sí, es cierto que tiene algo de culpa por “x” o “y” razón, pero  al mirar que Luisa no tiene el ingreso (y no porque ella lo desea)  para adquirir un alimentación adecuada porque sólo le alcanza para eso, su vivienda no tiene agua potable (sólo le llega una vez a la semana) y no tiene servicio sanitario (es una letrina). No tiene tiempo para hacer actividad física; vive en un área donde existe poca accesibilidad a lugares recreativos o un área peligrosa donde no puede salir de su hogar a recrearse libremente. Luisa decide no seguir las recomendaciones médicas porque la vecina le dijo que se tomara un ajo en ayuno y se curaría.

Esta señora trabaja muchas horas para satisfacer sus necesidades básicas[2] (en realidad sólo le alcanza para pagar la luz, el agua, transporte y si alcanza para algo de comida), vive a horas de su trabajo, sale a las 3 de la mañana de su casa y llega a las 9 de la noche. Tiene 3 hijos en edad escolar, el padre del segundo hijo fue privado de libertad por venta de drogas y el del último hijo ha sido su mayor apoyo, pero viaja constantemente al interior del país por trabajo. A Luisa no le alcanza el tiempo para ayudar a sus hijos en sus tareas de escuela. El más grande de sus hijos tiene 11 años y es el que se encarga de cuidar, alimentar y ayudar a los otros dos de 9 y 7 años. 

¿Se esperaría que esos niños tengan una adecuada educación, alimentación u otro tipo necesidad de afecto? Más adelante corren el peligro de buscar llenar el vacío de una familia disfuncional en el pandillerismo, la deserción escolar, embarazo adolescente y repetir el ciclo que ya vivió Luisa.

Son tantas cosas que se podrían tomar en cuenta, que vale la pena dejar a un lado el pensamiento ya habitual sobre la salud de una persona, a pensar en la salud de las colectividades que determina en gran razón a la salud del individuo.

Caso distinto es aquel individuo de clase alta, recién diagnosticado de las mismas enfermedades que Luisa, sin embargo, este si puede mejorar su dieta y tener disponibilidad o mejores lugares para hacer ejercicio.

Al leer un poco el caso de Luisa podemos evidenciar ampliamente los determinantes sociales de la salud. Entre los puntos más importantes: en biología humana, vimos que la madre de Luisa es hipertensa. El medio ambiente donde vive Luisa, sin agua, sin sanidad básica, no recreativo, peligroso. Los servicios de salud, aunque le ofrece servicios gratuitos, esta prefiere no ir por la poca accesibilidad al horario. Lo  más importante que ha contribuido para la enfermedad de Luisa ha sido su estilo de vida, obviamente ligado a todas las circunstancias y a la sociedad donde vive (vecina haciendo recomendaciones fuera de lugar).

Es aquí donde nace la idea de que el individuo actué, por no tener el apoyo del Estado o de la sociedad donde vive, e intente hacer un cambio en su vida y con ello lleve a todas las personas que están a su alrededor.

Diversos factores generan disparidades en el acceso al sistema de salud, lo que produce desigualdades, ya sea para la salud o para restablecer la enfermedad. La equidad en salud tiene como objeto disminuir las desigualdades en salud y esto destaca en las diferencias significativas en expectativa y calidad de vida. Esta idea converge en la necesidad de acción social, para asegurar la equidad en salud.

 

El enfoque de Promoción de la salud

La promoción de la salud es el proceso que permite a las personas incrementar el control sobre su salud para mejorarla (Organización Mundial de la Salud, 1986). Abarca una amplia gama de intervenciones sociales y ambientales destinadas a beneficiar y proteger la salud y la calidad de vida individuales mediante la prevención y solución de las causas primordiales de los problemas de salud, y no centrándose únicamente en el tratamiento y la curación.

Existen tres mecanismos intrínsecos de las personas para conseguir la promoción de la salud: Autocuidado, ayuda mutua y creación de entornos saludables (Organización Panamericana de la Salud , 1996). Así mismo hay componentes básicos  para la aplicación y difusión de la promoción de la salud: la construcción de políticas públicas saludables, la creación de entornos o ambientes favorables, el fortalecimiento de la acción comunitaria y la participación social, el desarrollo de habilidades personales para el fomento de la salud y la reorientación de los servicios de salud (Casas, 2006).

Algo que juega un papel muy importante para la promoción de la salud es la participación comunitaria y el carácter intersectorial de la misma. Esto quiere decir, que si bien la persona tiene un papel importante para controlar su salud, se ve necesario que participe la sociedad a la que pertenece para llegar a tener ese estado de bienestar. Así mismo como la salud está condicionada o determinada por la sociedad en la que vive, la salud de la sociedad estará condicionada o determinada por como maneje el individuo su salud.

Aquí toma importancia la cultura, el conjunto de conocimientos y experiencias que se adquieren a lo largo del tiempo, la cual es aprendida y transmitida en generaciones. Al tener creencias en salud se determinaran conductas con mayor aceptación a tener salud.

Teniendo en cuenta esto, se comprendería porque  algunas personas tienen conflictos al practicar el autocuidado, y habría que sumarle los factores externos, el entorno cultural, político.

Tener un mundo sano requiere de políticas de Estado, gran participación social  y actividades permanentes de promoción. Si alguna de estas no se cumple es difícil tener salud. El compromiso es conseguir personas y sociedades con mejores calidades de vida y que estén saludables.


Necesitamos modificar los determinantes sociales de la salud, el medio es a través de la promoción de la salud (incluyendo medidas para mantener y promover la salud del individuo a través de estilos de vida saludables que incluye: alimentación, vivienda, educación, condiciones de trabajo, exámenes periódicos, fluoración de aguas y educación para la salud).

 

Conclusiones

La salud está condicionada o determinada socialmente: biología humana, medio ambiente, servicios de salud y uno de los más importantes, los estilos de vida. También resalta que ésta no depende únicamente del individuo, sino de la suma del individuo más los acontecimientos de la sociedad donde vive.

Promoción de la salud constituye la estrategia necesaria para mejorar la salud de las colectividades. Es necesario la acción social  en interacción de diversos sectores  para que la promoción de la salud sirva como la mejor alternativa para mejorar la salud de las colectividades.


Bibliografía

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Dever, G. E. (1975). An epidemiological model for health policy analysis. Social Indicators Research, 453-466.

Graham, H. (2004). Social deteminants and their unequal. distribution: Clarifying policy understandings. The Milbank Quarterly Vol 82, 101-124.

Instituto de Desarrollo de la Salud. (1980). La Habana.

Lalonde, M. (1974). A new perspective on the health of canadians a working document. Ottawa.

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Organización Mundial de la Salud/ Organización Panamericana de la Salud / UNICEF. (1978). Conferencia Internacional de Atención primaria de salud. Declaración de Alma Ata. Kazajistán.

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Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud. (2010, diciembre 7). Primer Informe Nacional sobre los Derechos Humanos de las Personas con VIH y Poblaciones en más alto Riesgo. Retrieved from https://www.paho.org/gut/index.php?option=com_docman&view=download&category_slug=temas-de-salud&alias=280-derecho-a-salud-foro-con-pdh-071210-1&Itemid=518

 

 

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